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¡La música siempre es bienvenida!

Ayuda a regular las emociones, alegra, proporciona felicidad y relajación.  

Escuchar música, aprender a tocar un instrumento o desarrollar habilidades para ello puede hacer que un niño crezca de forma diferente en relación a otro pequeño que no tiene cercanía con esta actividad.

Los estímulos musicales constituyen una “vitamina” para el cerebro y la sensibilidad que desarrolla en los niños los ayuda en la concentración, atención y memoria.

La música activa también la región creativa del cerebro lo que se traduce en un desarrollo mayor de la imaginación.

Las letras de las canciones y los sonidos les permiten ampliar su vocabulario, expresarse y manifestar sus sentimientos.

Los niños que aprenden a tocar un instrumento tienen un grado de confianza en sí mismos mucho más grande. Darse cuenta que pueden desarrollar una habilidad, les permite tener más confianza para afrontar otras tareas, retos y actividades. A medida que pasen los años, esta autoconfianza los motiva a tratar de intentar todo lo que se propongan.

La música mejora el estado de ánimo y tiene múltiples beneficios en los niños, por eso siempre es bienvenida.